Entre pestañeos y dormir, son más de mil horas sin poder vivir.
¿No has pensado nunca en lo que te pierdes al pestañear? Quizá sólo te pierdas un gesto, o tal vez la forma de los labios que adoptan al pronunciar una simple sílaba, o incluso otro pestañeo. A lo mejor piensas que le doy demasiadas vueltas a esto del tiempo, pero sé, que lo que me sobra ahora lo necesitaré en algún momento. Y prefiero guardar cualquier minuto que me sobre para cuando me falte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario