Soy la clase de persona que no se rinde fácilmente, pero que a la mínima se le echa el mundo encima, ese tipo de chica que no piensa lo que dice, de las que se arrepienten al tiempo que hablan. De las que confían plenamente en algunas personas y luego le fallan, de las que son caprichosas a mas no poder, que quieren y quieren y no paran hasta conseguirlo. Conmigo nada es fácil, me pierden los impulsos y la Coca-Cola me pone tonta. No soporto que me corrijan al hablar y odio que me digan lo que tengo que hacer. Me contradigo constantemente, me falta paciencia e ideas locas me sobran. Necesito mimos constantemente y veo cosas donde no las hay, no tengo remedio. Estoy completamente loca y eso tampoco tiene cura. Me gusta sonreír, mostrar mi sonrisa, que se que no es la más bonita pero si la más verdadera. Soy de las que piensan que todo se arregla con ketchup, que un beso significa todo y de las que se comerían este puto mundo. Sigo siendo esa estúpida niñata que sale corriendo para dar un abrazo cuando ve a alguien a quien quiere, de las que no se calla ni bajo el agua, la que se divierte con cualquier gilipollez y la que cuando se mete en su cama se pone el Ipod y se monta su estúpido mundo perfecto. Siempre soy una buena persona, y en muchas ocasiones demasiado buena y tonta, eso sí, cuando alguien me jode puedo ser una auténtica zorra. Soy de las que aunque se les esté cayendo el mundo, siempre sonríen, de las que lloran hasta que se les agoten las lágrimas y se queden agusto. Si salimos a comer yo no pediré una ensalada, a mi no me dan miedo las calorías, no miro las etiquetas de la comida para saber cuanto voy a engordar. Soy incapaz de pasar un día sin tomar nada que no lleve chocolate y no voy a la peluquería una vez al mes para tener una maravillosa melena de barbie. No soy precisamente el modelo de hija ideal, muchas veces mi habitacion esta hecha un asco, pero no provoco grandes problemas, no siempre me comporto como debería, pero con un par de gritos funciono a la perfección. Puedo llegar a tirarme en la cama y estar 2 horas pensando cosas absurdas, o simplemente volar a algún lugar por medio de mi estúpida imaginación. También suelo ser impertinente y contestona y cuando nadie me entiende me encierro en mi habitación como una niña pequeña. Me encanta cantar con la música a todo volumen o ponerme los auriculares e ir andando como si fuese una película. Me gustan los escalofríos y ver como se me pone la piel de gallina, me gusta que me toquen el pelo, que me pregunten cosas y mas si se contestarlas. Me gusta estar con mis amigos y olvidarme de todo. Adoro bailar hasta despeinarme. Odio la época de exámenes y que las canciones se paren por la mitad. Soy una de las personas de las que ven una película de amor y se queda llorando hasta pasados los agradecimientos, que cuando están tristes se pasan la tarde comiendo y escuchando canciones que sientan peor, de las que dan doscientas vueltas a la cabeza al irse a la cama y al despertarse no se acuerdan de la mitad. Puede que a veces sea un poco tímida, pero a los 2 segundos no me de vergüenza absolutamente nada. También puede que me guste escuchar esa estúpida canción que me ata a ti, que sea muy romanticona y que sea de risa floja. Tengo doscientos mil veinticseis defectos, sí. A veces me vuelvo loca y me pongo celosa, muy celosa, tanto que cuando veo a alguna que se te acerca, me encantaría ir corriendo y estirarle de los pelos, aunque sepa que sólo es tu amiga. Siempre perdono, tengo a las mejores personas a mi lado, y cuando quiero a alguien, le quiero de verdad, con el corazón. Consigo fuerzas de donde no las hay, hago reír a la gente con mil tonterías y me comporto como una niña para que vean que todavía tengo algo inmaduro dentro de mi. No soy lo que parezco, puedo sonreír y estar muriéndome por dentro y nadie se dará cuenta. Puedo estar en Marte y en Júpiter a la vez y los de afuera seguirán pensando que no me he movido. Soy de las que sale bailando empapada de la ducha, de las que cuando tienen un día estresado lo pagan con el que no debe, de las que se quedan hasta las tantas para hablar con él, de las que llegan media hora tarde y sonríen mientras piden perdón, también soy de las que hacen la maleta cinco minutos antes de salir de viaje. Acepto que soy la más cabezona y negativa del planeta, que llevo el móvil en el bolsillo aunque sea cancerigeno y que primero actúo y luego pienso. Me encanta reirme y hacer la loca sobre todo, soy amante de la noche, siempre que voy de fiesta salgo como una princesa y llego como Amy Winehouse.
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