Cuando era pequeña continuamente soñaba en que algún día, en algún lugar , mi príncipe vendría con su porte magistral. Que me llevaría volando hacia reinos más allá de lo que una vez pude imaginar, soñé que él me decía que era la chica más guapa que había visto en su vida, e imaginé que finalmente cuando estuviéramos en mi nuevo hogar todo sería como en los cuentos de hadas. Y nunca se me pasó por la cabeza que algo podría ir mal.
Pero luego crecí , y lamentablemente ahora sé que muy lejos estaban mis sueños de lo que era la realidad. Aquí donde no hay amores eternos, donde no hay caballos alados, donde no hay vivieron felices y comieron perdices, donde no hay príncipes con portes magistrales. Aquí donde los sueños mueren, y el amor se desvanece .
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