viernes, 20 de julio de 2012

a todos nos gusta pensar que somos fuertes.

En el fondo,a todos nos gusta pensar que somos fuertes.Que vamos a poder con todo lo que nos venga encima,que pudimos con lo de ayer y que podremos también con lo de mañana.Pero más en el fondo,todos sabemos que eso no es verdad. Porque ser fuerte no consiste en ponerse una armadura antirrobo,ni en esconderse detrás de un disfraz;ser fuerte consiste en asimilarlo. En asimilar el dolor y en digerirlo,y eso no se consigue de un día para otro, se consigue con el tiempo. Pero como por naturaleza solemos ser impacientes y no nos gusta esperar,escogemos el camino corto. Escogemos el camino de disfrazarnos de algo que no somos y disimular. Sobretodo disimular.Sí, a todos nos gusta disimular los golpes, sonreír delante de una cámara de fotos y salir a la calle pisando fuerte, para que nadie note que en realidad,lo que nos pasa de verdad,es que estamos rotos por dentro. Tan rotos que ocupamos nuestro tiempo con cualquier estupidez con tal de no pensar en ello, porque el simple hecho de pensarlo hace que duela.


A veces, el miedo te corroe demasiado. A veces el simple contacto de otra persona te trae paz. A veces con un simple abrazo te puedes sentir única. Cuando recibes una mala noticia, te derrumbas totalmente, sientes que el mundo se ha acabado ante ti. Piensas que no hay nada peor y te ubicas en el centro del universo, afirmándote ante ti que lo mejor sería desaparecer de allí por siempre. No quieres saber nada de nadie, la gente te consuela diciéndote que no pasa nada, que todo se arreglará, aunque tú bien sabes que el autoconvencerse no lleva a ninguna parte.
Ves las sonrisas en sus caras, y por una vez no te transmite felicidad. Todo empieza con una pequeña lágrima, que rebosando el ojo, por fin es derramada y roza tus labios, es ahí donde ya no hay vuelta atrás. Y lloras, y ves imposible el pararlo, y te vienen más cosas a la cabeza, recuerdos que habías olvidado, y te das cuenta que ya simplemente no lloras por una cosa. Es horrible, el levantarte por la mañana, y no poder decirte frente al espejo que hoy será un buen día. Es horrible recordar. La vida simplemente a veces es horrible. Todo sigue, te repites, todo pasa, te dicen y tu cabeza no para de amontonar malos momentos. Quiero que acabe. Quiero esperar menos de la vida.
Solamente me gustaría volver atrás y evitar lo ocurrido.  Porque al final, todo pasa; y suplicas para que todo empezara de cero.


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